¿Rentas una propiedad y cruzas los dedos cada día primero? Deja de jugar a la ruleta rusa con tu patrimonio. El optimismo sin un buen contrato es solo una forma lenta de perder dinero. Estos son los derechos que te protegen, explicados para adultos que quieren dormir tranquilos.
1. Cobrar lo acordado, cuando se acordó
Si el contrato dice el día 5, es el día 5. Si el inquilino no paga, tienes derecho a rescindir. No eres una institución de caridad: si dejas pasar una, te tomarán la medida el resto del año.
2. El depósito: tu escudo contra el caos
Grábate esto: el depósito no es el último mes de renta. Es tu seguro para los 40 agujeros en la sala o el adeudo de luz del tamaño del PIB de un país pequeño. Si la casa regresa como se entregó, se devuelve. Si no, repara lo que rompieron.
3. La propiedad es tuya, incluso cuando no estás
Tienes derecho a que se conserve el inmueble y a ser notificado de cualquier daño. Si una fuga "que no quisieron molestarte en avisar" arruina el piso, el responsable es el inquilino.
4. Elegir a quién metes a tu casa
El derecho más desperdiciado: investigar, pedir comprobantes y exigir garantías. Si alguien se ofende porque le pides demostrar que puede pagar, esa es exactamente la señal de que no lo quieres ahí.
El Código Civil Federal y los códigos estatales respaldan cada punto. Delegar el riesgo en una protección que te garantiza el pago aunque el inquilino falle no es un gasto: es el costo de tu paz mental.
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