Ponerle precio a tu renta no es cuestión de "sentimientos" ni de lo que cobra el vecino. Es cuestión de números. Si te pasas de listo, tu casa será un museo: mucha gente la mira, nadie vive en ella. Si te quedas corto, regalas tu patrimonio a un extraño.
La regla del 1%: tu brújula rápida
Usa el rango del 0.8% al 1.1% del valor del inmueble. ¿Tu propiedad vale 2 millones? Tu renta debe oscilar entre $16,000 y $22,000. Si estás por debajo, pierdes dinero; muy por encima, más vale que tenga grifos de oro.
Rendimiento bruto: la verdad desnuda
Renta mensual por 12, entre el valor de la propiedad, por 100. Entre 5% y 8%: negocio sano. ¿Te da 2%? Mejor vende y mete el dinero a un instrumento sin inquilinos.
Los factores que sí importan
Ubicación: un hueco en la Condesa vale más que una mansión en el desierto. Amenidades: vigilancia, gym y roof garden se cobran. Estado físico: una pared con humedad tumba el precio más rápido que una crisis. Al mercado no le importa tu hipoteca.
El gancho del amueblado
Subes hasta 20% el precio… y también el riesgo. Solo si tu perfil es ejecutivo o extranjero; para familias, lienzo en blanco.
El consejo que ahorra miles
Mejor un inquilino impecable que paga $500 menos, que un sospechoso que "ofrece más" sin garantías. La rentabilidad real no es la del contrato: es la que llega a tu cuenta cada mes. Cobrar bien está muy bien; cobrar seguro es otro nivel.
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